miércoles

Artistas, Progresistas y Misóginos. Una ideología como coartada. 1.- Pedro Almodóvar y "Hable con ella"

Guerra no, Óscar sí

El escritor Hernán Migoya publicó en 2003 un libro con quince relatos. El protagonista de uno de los relatos era un violador. "El Cobre" es la editorial que publicó el libro. Miriam Tey es la mujer que dirige esa editorial. Esa mujer es del PP. En consecuencia ("ante tal provocación", escribiría Buñuel), individuos y grupos autodenominados progresistas pidieron la censura y retirada del libro al que calificaron de "apología de la violación".


El cineasta manchego Pedro Almodóvar dirigió hace unos años la película "Hable con ella". Es la historia de una mujer violada por un hombre. Pedro Almodóvar está considerado como un hombre "progresista". Posee sociedades anónimas que le proporcionan millones de € de beneficios. También recibe cientos de miles de € del Estado en forma de subvenciones. Pedro Almodóvar se manifestó públicamente contra la Guerra de Irak en España pero cambió su discurso radicalmente semanas después cuando fue a los USA a recoger un Óscar.
A continuación transcribo una crítica de Soledad Noval sobre "Hable con ella", de Almodóvar, y más abajo una reseña de Eloy Fernández Porta sobre el libro de Hernán Migoya:



"Siento tener que escribir esto, pero creo que Pedro Almodóvar es misógino. Me tenía con la mosca detrás de la oreja desde Átame y Kika, de la que no quiero ni acordarme, aunque disimuló bastante bien en Mujeres al borde..., y nos hizo reír con Pepa y su amiga, la ingenua novia del terrorista chiíta; en Todo sobre mi madre se le fue un poco la olla con aquel extraño travestido de pechos turgentes, hombre-padre a pesar de todo.
Pero lo de su última película ya es que es demasiado. Perversamente envuelta en una factura impecable, unos actores magníficos y bien dirigidos, una fotografía fascinante y una música que te pone los pelos como escarpias, nos intenta colar como si fuera una maravillosa historia de amor loco lo que no es más que el sueño machista de la especie masculina de todos los tiempos: mujer guapa de cara y cuerpo, que no habla y, por tanto, no molesta, en posición horizontal, lista para recibir al macho sin rechistar, que, para colmo, en una singular pirueta seudocientífica, es quien le devuelve la vida a través de -sí llamémosla por su nombre- una violación, la fuerza bruta una vez más. Porque está claro que si esa mujer no hubiera estado en coma, las probabilidades de que le hubiera concedido sus favores voluntariamente a ese hombre son las mismas que tengo yo de que George Clooney, por poner un ejemplo, se fije en mí: cero patatero.
¡Maravillosa y conmovedora historia de amor! Amor unilateral, exclusivo y excluyente, el hombre ama y lo que sienta o piense el objeto de ese amor carece de la menor importancia.
¿Es éste el director de cine que dicen que adora a las mujeres, que se interesa por su mundo, por sus emociones y sentimientos? Entre este Almodóvar que nos quiere de forma tan rara, con toda la carga que su proyección internacional lleva consigo y -en otro ámbito de lo que nos rodea- fiscales como García Ancos, que no nos quiere nada, lo tenemos crudo, chicas.

Sólo una última cosa: recordarle a Pedro Almodóvar que lo que cuenta en su película desgraciadamente ha sucedido en la realidad en muchos hospitales; y también que la mayoría de hombres que maltratan a sus mujeres y después acaban asesinándolas alegan que lo hicieron porque las querían con desesperación.
Verdaderamente, hay amores que matan.
Por Soli Noval Clemente (Sevilla. Domingo, 12 de mayo de 2002)".



"El libro de Hernán Migoya no sólo no contiene ninguna apología, ni explícita ni implícita, de la violencia contra las mujeres, sino que constituye una crítica aguda y contundente de las construcciones culturales e ideológicas de la mujer y del hombre -incluyendo las construcciones de la violencia física y psicológica. Para ello el autor se sirve, en "El violador", del punto de vista de un delincuente sexual, que describe en primera persona sus fechorías y es presentado buscando justificaciones para sus actos, en un soliloquio psicótico que, a todas luces, no busca otra cosa que suscitar la indignación moral contra el personaje -indignación que algunos lectores han decidido trasladar al autor.
Lo que han hecho los medios de comunicación -reproducir tres citas, sacarlas de contexto e identificar abusivamente el punto de vista del narrador del relato con el del autor del libro- es un juego absurdo que cualquiera de nosotros podría jugar en su casa, tomando un ejemplar de "Crimen y castigo", de "El extranjero" o de "Lolita" y simulando leer el texto como si no fuese una construcción ficcional y un discurso ético sino una confesión literal de la conciencia moral de su autor. (Por cierto que, puestos a jugar a este juego, que ciertamente se jugó en los tribunales en el caso de "Lolita" , ¿por qué no considerar a Nabokov como un apólogo de asesinato -que es el crimen del que su narrador se enorgullece- antes que de la pederastia -que es un crimen del que acaba arrepintiéndose?). Eloy Fernández Porta".


http://www.eldiariomontanes.es/prensa/20070701/sociedad/pedro-almodovar-zapatero-reciben_20070701.html

4 comentarios:

desbarreitor dijo...

FANTÁSTICO artículo!.
Hacía tiempo que no leía algo tan bueno!.

joaquin.chc@gmail.com dijo...

Ya ve usted que la sociedad (más o menos anónima) española "PROGREsa adecuadamente" para algunos más que para otros. Saludos.

Anónimo dijo...

Preguntarle a Carmen Maura por lo misógino que es Pedrooooooo. Pe.

Anónimo dijo...

Estrasburgo da la razon a Gomez de Liaño